Osteopatía Cráneo-Sacral y liberación somato emocional

 

¿Qué es la Osteopatía Cráneo-Sacral?

Se trata de una técnica manual, sutil, y de efecto profundo para ayudar a detectar y corregir los desequilibrios del sistema cráneo-sacral que puedan ser la causa de disfunciones sensitivas, motoras o neurológicas.

El ritmo cráneo-sacral fue descubierto el 1889 por el Osteópata William Garner Sutherland, discípulo directo de Taylor Still. Y que el Dr. John E. Upledger el año 1975 confirmó científicamente la existencia del sistema cráneo-sacral.

A este movimiento Respiratorio Primario, que producía una pulsación rítmica y sutil en todos los tejidos y fluidos del cuerpo (huesos craneales, pelvis, columna vertebral, sacro..) se le denominó Impulso Rítmico Craneal.

Sutherland afirma que las suturas del cráneo funcionan como articulaciones y que tienen esta forma para mantener el movimiento.

Sutherland descubrió que estas suturas estaban para absorber la gran presión hidrostática que tiene el cerebro, intuyó que el líquido cefalorraquídeo tiene un movimiento de expansión y contracción en el interior del cráneo, y que estas suturas estaban para amortiguar esta presión hidrostática en el interior del cráneo.

Una falta de movilidad de alguna de estas suturas, podría provocar tensiones membranosas alterando el sistema nervioso.

Sutherland experimentó consigo mismo; como una restricción de la movilidad le provocó alteraciones; visuales, vértigo, cefaleas, alteraciones emocionales, y que mediante las suaves manipulaciones del cráneo volvía la funcionalidad normal a estas alteraciones. Por lo tanto la potencia, cualidad y ritmo que se transmite al organismo determina el estado de salud y vitalidad.

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¿Por qué debemos visitar a un Osteópata Cráneo-Sacral?

El terapeuta craneal con sus manos, es el único capaz de sentir las alteraciones de este impulso rítmico, y determinar si la velocidad o ritmo es normal. A través de la palpación es capaz de sentir si existen bloqueos de las suturas craneales que unen unos huesos con otros.

Si existiera una fijación, se perdería movilidad y aparecerían, antes o después, dependiendo de diferentes factores, problemas relacionados con la visión, oído, olfato, deglución, mareos, vértigo, o cualquier alteración relacionada con el sistema nervioso central y vascular del cráneo.

El terapeuta, percibe a través de las manos, la resistencia o tensiones de los tejidos, senos o meninges y mediante técnicas sutiles, es capaz de devolver la movilidad a los tejidos bloqueados, liberándolos y recuperando el estado normal de vitalidad.

La mayoría de estados traumáticos que sufrimos en la infancia se desarrollan en el cráneo, produciendo disfunciones emocionales y estructurales como depresión, miedos, fobias, migrañas, sinusitis, falta de equilibrio, disminuyendo el estado óptimo de salud.

Por esta razón es importante realizar una Terapia Cráneo-Sacral que elimine de nuestro subconsciente cualquier hecho traumático sufrido durante nuestra infancia.

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¿Qué podemos tratar con la Osteopatía Cráneo-Sacral?

La Terapia Cráneo-Sacral, se utiliza para tratar una gran variedad de problemas de salud. Es una terapia tan suave y segura que es apropiada para personas de todas las edades; tanto mayores, como niños, o bebés, así como durante el embarazo y posparto, después de una operación, un accidente o en condiciones de fragilidad.

Como se trata de una terapia global de todo el cuerpo, puede ayudar a las personas en cualquier malestar, incrementando su vitalidad y permitiendo utilizar sus propios recursos de autocuración. Algunos de los problemas de salud más comunes que podemos tratar con la Terapia Cráneo-Sacral son cefaleas, migrañas, mareos, vértigos, alteraciones de la ATM (problemas mandibulares), acúfenos, sinusitis, insomnio, hiperactividad, trastornos de la conducta, traumatismos, ansiedad, dificultad en el embarazo, problemas en el posparto, trastornos de la succión y respiración en los bebés.

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¿Qué es la Liberación Somato-Emocional?

Este concepto fue creado por el Dr. John E. Upledger, quien en el año 1975 confirmó científicamente la existencia del sistema cráneo-sacral.

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El ser humano puede considerarse una unidad cuerpo-mente. Las emociones, pensamientos y sentimientos son creados por el cerebro, se encuentran presentes en nuestras células y forman parte de nuestro sistema nervioso. El mal funcionamiento de cualquier parte en nuestro organismo puede ser la causa de diferentes trastornos físicos y psicológicos.

Con emociones fuertes los tejidos se contraen y dentro se quedará esta energía emocional y mental que provocará una contractura,  como pasa muchas veces en el caso de sufrir estreñimiento, en este caso la musculatura que se contrae o inflama es la abdominal o el colon. Estas emociones atrapadas en estos tejidos van formando nuestra personalidad al mismo tiempo que van alimentando nuestros traumas, y tendrán una u otra energía dependiendo de nuestras emociones vividas y reprimidas.

El sufrimiento es un conjunto de emociones que con facilidad se puede somatizar y quedarse registrado en diferentes componentes del organismo como pueden ser los músculos.

Las energías que vienen de traumatismos psicológicos son a veces tan fuertes que no se pueden liberar. Esta energía a veces sale a la superfície en situaciones inesperadas y perturba la realidad. Nuestra realidad, la manera de entender las cosas está directamente relacionada con nuestras energías internas, nuestras experiencias anteriores y nuestra personalidad, afectando así nuestro presente.

La fuerza física de una trauma bien sea creado o por abuso, accidente o una lesión queda dentro del cuerpo y si des de un primer momento los mecanismos de autorregulación no advierten esta anomalía en forma de energía física, esta fuerza quedará retenida en el interior de la persona, su psique. Es en ese momento necesario una adaptación a esta anormalidad y lo primero que hace nuestro cuerpo es aislar o encapsular la fuerza anormal formándose lo que el Dr. Elmer Green denominó quiste energético. El origen de esta especie de masa energética en el momento del traumatismo determinará el día a día de quien tuvo la mala suerte de sufrir tan mala experiencia. Las áreas de disfunción en su organismo deberán de hacer un esfuerzo superior a otras que no vean alterado su funcionamiento. Se fomentan entonces sentimientos negativos como el miedo, el rencor, agresividad, etc… que quedaron retenidos cuando sucedió el incidente. El proceso desarrollará una energía anormal que quedará en el interior y podrá provocar una enfermedad si no nos damos cuenta a tiempo.

En un principio se trata de ignorar el problema y buscar soluciones alternativas sin descubrir el verdadero origen de este. Cuando no es posible seguir con la adaptación que se seguía manteniendo, aparecen síntomas serios, debido a que ya no se pueden seguir ignorando la existencia de unas disfunciones físicas o somáticas, o de ambas. Es entonces cuando las preocupaciones surgen y se busca ayuda quedando bloqueada la personalidad creando confusión y perdiendo el verdadero sentido de la existencia. Una vez descubiertos y liberados los sentimientos negativos, la disfunción corporal y sus síntomas abandonan el cuerpo y permiten a la mente descansar. Durante el proceso de liberación somato-emocional se estimulan los aspectos positivos de la mente y el cuerpo del paciente ayudando así que recuerde y vuelva a vivir el hecho traumático y lo exteriorice. Esta facilitación es posible gracias a la Terapia Cráneo-Sacral, localizando zonas corporales, donde se encuentran guardados recuerdos, sentimientos, traumas.

La unión cuerpo-mente es un sistema espontáneamente autoorganizado que al recibir la información correcta de su propio desequilibrio, tiene la capacidad de equilibrarse por sí mismo. El verdadero objetivo de la Liberación Somato Emocional es ayudar al paciente a que se libere de esta angustia que lo oprime.

Cuando el paciente expresa miedo, dolor, resentimiento, rabia, angustia, durante una sesión y experimenta los aspectos negativos del problema es una señal de que el cuerpo ha liberado el trauma emocional. El trastorno emocional alteró nuestro cuerpo físico, creando nudos tisulares asociados a malestar físico o traumas pasados. Los pensamientos distorsionantes, los defectos psicológicos entraron en un círculo haciéndonos confundir la realidad, manteniéndonos en el pasado en una situación ficticia de agrado y cerrándonos la ventana al presente. Las energías se perturban a ellas mismas, confundiendo la mente, alterándola, alimentando aquel miedo, terror, egoísmo, soberbia, depresión, etc…que estaba dentro de nosotros.

Es difícil cambiar y resulta imposible eliminar la sensación de ahogo que existe dentro de alguien que hizo un esfuerzo por resistir una situación que dura demasiado y cambiar su dinámica. Las personas no cambian porque tienen miedo, miedo a sufrir un proceso de adaptación, no se sienten seguras con la posibilidad de nuevos cambios que rompan con la película que han creado, escuchan poco y si lo hacen es adaptándolo a sus ideas. Esto pasa porque la habituación hace que el esfuerzo sea más pequeño e igualmente el gasto de energía sana.

La Liberación Somato Emocional hará que este cambio se consiga de manera racional haciendo al paciente consciente de su problema, creado en un momento inesperado, en una etapa de su vida para la que no estaba preparado, libere emociones y partes del cuerpo que han sufrido un sufrimiento innecesario. Con la colaboración de la Terapia Cráneo-Sacral el paciente liberará las tensiones y la energía que antes utilizaba para mantener la contracción. Al aumentar nuestro nivel de energía saludable, el buen funcionamiento que estaba limitado y sus restricciones que originaban problemas dejan de existir.

 

Sesión de 75 min: 55€

Julio, Agosto y Septiembre:

Sesión de 75min: 65€

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